Por qué CrossFit?

La primera vez que escuché CrossFit fue mientras estaba sentado viendo la tele, haciendo zapping aterricé en el canal que transmitía su competencia mundial anual más importante: “The Crossfit Games”. Que gente más loca, todo lo que hacen, pensé mientras me terminaba la cerveza, pero esos tipos se dedican a eso, están acostumbrados, me dije mientras miraba de reojo la panza creciente en que apoyaba mi lata y la bolsa de papas fritas. Por supuesto después de un rato seguí cambiando de canal, sin embargo, me quedó la curiosidad de averiguar más. 

Pues bien, como seguía con el interés, supongo que hice lo que la mayoría: me dediqué a buscar por internet información sobre este deporte: Youtube en primer lugar, algunos artículos en revistas digitales sobre el tema, etc.  Estaba en esa cuando le conté a un amigo sobre el CrossFit y él me contó que el primo de su polola se había inscrito hace poco en un box, porque así les dicen donde entrenan, de Iquique. Le dije que yo andaba con las ganas de inscribirme pero capaz que fuera puro a dar la hora. No pasa ná, me contestó, el primo cuenta que el CrossFit se adapta a cada condición física y edad, la idea es que partas de tu propia capacidad y la vayas aumentando a medida que progresas en tus entrenamientos y más encima te guía un entrenador.

Yo creo que eso fue lo que me convenció.

Avanzar a mi ritmo, volver a la actividad física, no sé, ir de a poco. Así que el lunes siguiente –por alguna ridícula razón todos queremos partir las cosas los lunes- me presenté allá, hable con el coach, me inscribí e hice mi clase de prueba. Partimos con calentamiento, luego instrucciones del coach y a ejercitar. Ningún conocido a la vista. Al final de la clase, terminé además de cansando con una sensación de satisfacción que no esperaba y conversando durante la elongación final con algunos que habían tomado la misma clase y que conocí ese día, una charla amena, de esas que nacen en las personas que pasan juntas por desafíos similares- daba risa vernos las caras de sufrimiento por el esfuerzo requerido durante el entrenamiento-y que logran completarlo.

Como me entusiasmó el ambiente, seguí asistiendo con regularidad al Box hasta el día de hoy, dos años más tarde, y puedo decir con cierta propiedad que sí, que los entrenamientos son duros, pero la recompensa bien vale la pena. Por cierto mi condición y apariencia física han mejorado bastante, aunque terminé por darme cuenta que eso no es lo principal, sino más bien es un efecto secundario de la práctica de este deporte, lo que se pone realmente en forma es la actitud mental, las habilidades sociales, ir a entrenar es como llegar a un barrio donde todos te conocen y te saludan, te sientes cómodo, entrenas lo que te toca, no te aburres porque los WODs cambian constantemente y porque siempre hay algo que contar o escuchar de los demás que llegan a entrenar también. En el día a día me levanto con más energías, de mejor humor, suelo motivarme más rápido frente a cualquier tipo de desafíos cotidianos, confío mucho más en mis capacidades y recursos personales para resolver situaciones y me siento parte de una comunidad entretenida, sana donde cada uno de nosotros aporta al grupo su singularidad y sello personal para enriquecer el entretenido ecosistema que allí se forma. 

Entonces, si me preguntan Por qué CrossFit? Pues yo diría porque la práctica de este deporte además de ayudarme a sentirme más cómodo y confiado en mis capacidades físicas, mentales y emocionales, también me convierte en parte de una comunidad donde puedo expresarme con libertad y participar del gratificante camino del desafío y la superación personal.

Texto: Cristián Gómez Reed

Fotografía: Rodrigo Vararas Cortez

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